Esta serie busca representar aquello que no se ve; su característica mas pregnante de su identidad artística es la espiritualidad.
Comienza con La gota, obra que representa el momento de la formación de Gaia, que en la mitología antigua es Gea, la Tierra, quien engendra los mares y los cielos y todo lo que conocemos. La obra representa la primera aparición de la Tierra en el universo, el momento de su formación. Los papeles blancos simbolizan la energía que recubre el caos que implica el nacimiento de un planeta.
El relieve de papeles blancos tapan el trabajo sobre el color, que progresivamente va perdiendo protagonismo hasta casi desaparecer por completo. Así la luz –la energía- invade la obra por completo.

La Teoría de la Masa Crítica fue desarrollada por la Sociología para designar el fenómeno según el cual existe una cantidad mínima de individuos de un conjunto social que tienen la capacidad de introducir una transformación en un grupo. Si una agrupación suficiente de personas ve la verdad se genera una situación en que toda la sociedad puede verla también. La información revelada, importante, baja así al conjunto social y se incorpora de manera natural, sin esfuerzo. Esta serie surge a partir de la comprensión de que lo mejor que puede darse en comunidad tiene que ver con lograr que la mayor cantidad posible de gente vea la verdad. En el desarrollo de la serie aparece por primera vez la inquietud de dejar de lado la pintura acrílica sobre tela para comenzar a trabajar con papel. Dado que la pintura ya no ofrecía las posibilidades expresivas que la serie demandaba, surge también la noción de destruir para construir, incorporando fragmentos de obra anteriores o interviniéndolas con pintura o collage. Esta decisión marca un quiebre en la carrera de la artista.

Una selección de obras realizadas en acrílico sobre tela y exploraciones formales con otros materiales.